Turno2

CAPÍTULO II – Resacón en el ascensor escribió:

El asesinato de Symon era el tema del día. Una parte de la tripulación se había sentado en torno a una mesa de la cantina para comentar los detalles del caso.

-Es evidente que no fue muerte natural. Hay un psiocópata entre nosotros -afirmó Aslan.

-¿Sospecháis de alguien en particular? -Preguntó Asha entre susurros.

Miraron desconfiadamente a su alrededor antes de hablar.

-Tranquilos, esto queda entre nosotros -aseguró Agus dejando su micrófono “disimuladamente” en la mesa-. Por favor, no habléis muy cerca del micro que entonces se escucha ruido.

-A mi Theon me huele a arenque rancio -anunció Tajuru.

-Lleva la muerte pintada en la cara, deberíamos cortar por lo sano –propuso Pulgar acariciando su serrucho.

-Y que os parece la capitana –intervino Aslan-. Tiene unas maneras muy agresivas, ¿verdad?

-¡Ya estoy aquí! –Anunció Lauerys portando una bandeja de bebidas.

Se acercó y les sirvió unas cervezas con su correspondiente tapa. Aslan torció el gesto ante su desagradable aspecto

-Estofado de alcachofas con sardinas y compota de fresas -explicó la cocinera-. Para chuparse los dedos.

Recordaba a un vómito de gato espacial, aunque Aditu no había embarcado con ellos. Pulgar contempló la palma de su mano y resolvió que prefería amputarse los dedos antes que tener que tocar eso.

-¡Mira detrás de ti! ¡Un mono de tres cabezas!

Lauerys se giró, momento que aprovechó el doctor para coger una gran cucharada y arrojar el contenido lo más lejos que fue capaz.

-¡Mmmmmmmm! ¡Qué rico! -Se relamió Pulgar frotándose la tripa.

anigif_sub-buzz-7520-1479508698-2.gif

-¿De verdad? Os traeré un bol lleno -Lauerys fue dando saltitos a la cocina visiblemente ilusionada.

-¡Huyamos! ¡hic, hic hic! -Graznó Tajuru cuando la cocinera desapareció por la puerta.

El grupo huyó en desbandada de la cantina, con Pulgar y Agus chillando en cabeza.

Nada más salir al pasillo se encontraron a Dream en el suelo, estaba tratando de quitarse un pegote de estofado de la cara.

-¿Quién ha sido el graciosillo? -Bramó la capitana.

-Hum… Lauerys -acertó a decir Pulgar-. Hay gente tan mala en este mundo.

-Pues debe ser ajusticiada. ¡Linchadla! ¡Linchadla hastaque su carne sirva para hacer estofado. ¡Es una órdeeeeeeeeeeeeeeeeen!

El grupo volvió a entrar en la cantina. Allí les esperaba Lauerys, con una fuente rebosante del mejunje infernal.

-¡Mirad, compis! Todo para vosotros. Eh… ¿Por qué traéis esas caras? Tajuru, ¿qué vas a hacer con esa ballesta? ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!


Sansalayne deambulaba por los pasillos haciendo más eses que las que componían su nombre. Habían aprovechado que Lauerys ya no vigilaba para asaltar la bodega de la cantina, lo que había desembocado en una gran juerga, bebiendo y riendo con sus compañeros. Sobre todo con el simpático Tiranosaurio Azul que Fefeaba, su nuevo amigo. No tenía muy claro donde trabajaba, pero la visitaba todas las noches en la cantina y no se iba hasta que se quedaba dormida. Sin embargo, al resto de la tripulación no parecía caerle muy bien, pues lo ignoraban pese a sus geniales chistes y agudos comentarios.

CGd-jwnWgAA-W04.jpg

-La enfidia ef muy mala -protestaba el Tiranosaurio.

-No te preocupes, amigo. Mira, he escamoteado esta botella de Valdepeñas.

Extrajo una reluciente botella de tinto escondida bajo los pliegues de su chaqueta.

-¿Faldepeñaf? ¡Bieeeeeeeeen! -El simpático animal daba botes agitando sus minúsculos bracitos.

La operadora llegó al ascensor y tocó el botón de llamadas. Cuando las puertas se abrieron, se sorprendió al no encontrar la cabina, sino un oscuro hueco al vacío.

-¡Para abajo, espantajo!

Unas manos la empujaron fuertemente por la espalda arrojándola al agujero.

-¡Socorrooooooooo!

-¡Focorroooooooo!

Sansalayne se golpeó duramente contra el fondo del hueco del ascensor, quedando bastante aturdida. Fue ligeramente consciente de como las puertas se cerraban en la planta superior, dejándola en la más absoluta oscuridad.

-Al menos he salvado el vino -sonrió la mujer alzando la botella intacta.

-¡More fffine! -bramó extasiado el dinosario.

giphy.gif

Y varios metros más arriba, una figura estuvo planteándose durante unos minutos enviar el ascensor a la planta baja para acabar definitivamente con su víctima, pero eso significaría apretar botones y tal…

«¡Ufff, qué pereza! Se me ha debido pegar algo de Symon.»

Finalmente, desistió y prefirió dejar a Sansalayne encerrada a su suerte. Ya alguien se encargaría de apretar el fatídico botón.

Si no se indica lo contrario, el contenido de esta página se ofrece bajo Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License